Cracovia, Minas de Sal y Auschwitz-Birkenau

Nuestro avión salía desde Alicante a las 6:50 de la mañana, así que por la noche salimos con el coche en dirección al aeropuerto de El Altet.

Llegamos a la hora prevista y dejamos el coche en un parking que está justo enfrente del aeropuerto y en el que te llevan y te traen del aeropuerto, por un buen precio.

Una vez dentro del aeropuerto y con las maletas facturadas, solo quedaba que salieran nuestro vuelo. Salió con una media hora de retraso. Después de unas 3 horas, aterrizábamos por fin en el aeropuerto de Cracovia.

Salimos del avión y el aeropuerto nos había preparado un bus para llevarnos a la terminal, hasta ahí todo perfecto, si no fuera porque al autobús le costó 10 minutos arrancar y la distancia a la terminal era de 50 metros si llegaba y en ese rato hubiéramos ido y vuelto andando 10 veces!!! Se nos quedó a todos una cara de gilipollas.

Recogimos las maletas y nos fuimos a la estación de tren que conecta el aeropuerto, con Krakow Glowny. El nombre del tren que se tiene que coger, es Balice Ekspres y sale cada 30 minutos. La duración del viaje es de 15 minutos y su precio es de 7zl,, si lo compras en las máquinas de billetes, u 8 zl si se lo pagas directamente al revisor. Nosotros pagamos 8zl porque para ir a Cracovia no vimos ninguna máquina y la diferencia es muy poca. Quiero decir que nosotras llevábamos un poco de dinero cambiado en España, pero el resto lo cambiamos en los Kantors o casa de cambios que se encuentran por todos lados. Teniendo en cuenta que cuando fuimos el cambio estaba a 1 euro= 4,11 zlotys, todo era muy barato.

Hay un bus lanzadera y gratuito, que te lleva de las terminales del aeropuerto, hasta la estación del Balice Ekspres y si no, se puede ir andando porque está a 200 metros de la terminal.

Por fin llegamos a Krakow Glowny y nos fuimos a la oficina donde habíamos alquilado el apartamento para las dos primeras noches en Cracovia. Está el Ulica Florianska, que es una calle de las más turísticas de la ciudad.

Como aún no eran las 14:00 horas, no podíamos entrar en el apartamento, así que dejamos las maletas en la oficina y nos fuimos a comer al McDonals que hay justo al lado porque la barriga nos rugía que no veas. Llevábamos muchas horas sin dormir y sin comer.

Una vez con la barriga llena, nos fuimos a visitar la ciudad, empezando por la Puerta de San Florián, que era históricamente la tradicional entrada a la ciudad de Cracovia, y hoy en día, sigue siendo un punto muy habitual para iniciar la visita de esta ciudad polaca.

Continuamos por la calle Florianska y llegamos justo a Rynek Glowny, que es la Plaza del Mercado y una de las plazas medievales más grandes de Europa. En la plaza podemos ver La Lonja de Paños lleno de puestos por sus pasillos abovedados. En la planta superior se encuentra parte del Museo Nacional y que nosotras no pudimos visitar porque estaba en obras.

 
En la misma plaza, vemos también la Iglesia de San Adalberto, que es una de las iglesias más antiguas de Cracovia y la Iglesia de Santa María, que es la más llamativa y con razón porque es preciosa. En ella se encuentra la capilla de Nuestra Señora, un gran crucifijo de piedra y un altar-tríptico de madera, el mayor altar gótico de Europa. La torre más alta, se utilizaba para vigilar la ciudad y cada hora, el trompetista oficial toca el heynal, con excepción de la última nota, en honor al trompetista que murió alcanzado por una flecha turca.
 
 
Asimismo, en la plaza se encuentra la Torre del Ayuntamiento, que es lo único que queda del antiguo ayuntamiento de Cracovia y está inclinada como la torre de Pisa, en Italia y vimos también la Iglesia de San Adalberto (vaya con el nombrecito), que junto a la de Santa María, son dos de las más importantes. Como ya era hora de comer, paramos a comer en uno de los restaurantes de Rynek Glowny y por cierto, la comida buenísima, aunque de esta no tengo fotos. Nos pedimos dos platos de pasta, agua y cafés por 54zl.
 
Con la barriga llena, nos fuimos corriendo al punto de encuentro para hacer la excursión a las Minas de Sal. Había pensado hacer las excursiones por libre, pero teniendo en cuenta que el viaje nos había salido muy bien de precio y no nos apetecía estar buscando medios de transporte para llegar, decidimos hacer las dos excursiones con Cracow City Tours. La excursión de hoy eran las Minas de Sal de Wieliczka, que es uno de los sitios más visitados de Polonia. El punto de encuentro para las excursiones es la Plac Matejki 2 y está nada más cruzar la avenida, pasando la Barbacana. Nuestra excursión era en español y nos costó 220 pnl cada una.
 

En la ruta turística visitamos 22 cámaras conectadas por las galerías, en las que podemos admirar los astiles antiguos, los lagos subterráneos, la colección de las máquinas mineras y otras herramientas, esculturas, bajorrelieves y la más impresionante – la Capilla de Santa Kinga.

En 1978 Las Minas de Sal de Wieliczka, entraron a la Lista Mundial de la UNESCO, como Patrimonio Cultural y Natural. Como opinión personal, la visita se hace un poco pesada, quitando de la capilla de Santa Kinga, lo demás es prescindible y hay que bajar muchas escaleras (lo digo para personas que puedan tener problemas con este tema), porque hay diferentes niveles y el primer nivel de descenso son bajar 54 pisos, eso sí, luego te suben en un ascensor que parece una lata de sardinas, pero no deja de ser un ascensor que te ahorra subir a pie.

En las minas hay una parte que es un restaurante para celebrar bodas, me pregunto lo que tardaran en bajar a todos los invitados de la boda.

Regresamos de la excursión sobre las 8:30 de la tarde, así que nos fuimos a un centro comercial que hay al lado de la estación de Cracovia y compramos comida polaca para hacer cena en el apartamento.

Fuimos a la oficina del apartamento a que nos dieran las llaves y la chica nos acompañó a nuestro apartamento que estaba en Ulica Slawlowska, justo a 25 metros de Rynek Glowny. El apartamento muy chulo con su baño, cocina office y un salón con sofá-cama, cama de matrimonio y televisión de LCD, en el que estaríamos dos noches por 440 pnl. Ahí ya cenamos y nos acostamos enseguida.

 

Seguimos con Cracovia y nos vamos a Auschwitz-Birkenau

 

Hoy es nuestro segundo día en Cracovia y nos está encantando esta ciudad, tiene mucho ambiente hasta altas horas de la madrugada y muchos lugares interesantes.

Este día nos levantaremos pronto e iremos a ver la Colina Wawel, donde se encuentra la catedral y el castillo y el parque que lo rodea, que es el parque Planty.

El Castillo Real de Wawel, en Cracovia, es un palacio de estilo renacentista, en el cual se pueden visitar los Salones de Estado y los Apartamentos Reales, y asimismo diversas exposiciones, como los Tesoros de la Corona.

En general, los horarios de visita del Castillo Real de la colina de Wavel son de 9:30 horas a 17:00 horas, de mayo a octubre, y el resto del año, hasta las 16:00 horas. El Castillo Real está cerrado los lunes para las visitas, y los sábados y domingos, el horario es de 11:00 a a 18:00 horas.

Los precios de entrada son los siguientes:
– Salones del Castillo Real: 17zl.
– Apartamentos privados Reales: 24zl
– Tesoros de la Corona: 17zl

Dentro del Castillo de Wawel, se encuentra la Catedral de Wawel, conocida también como la Iglesia de San Wenceslao y del Obispo San Estanislao o la Catedral Real, ya que era el lugar de coronación y entierro de los monarcas polacos. En ella se puede subir la torre para ver la campana de Segismundo, aunque nosotras no subimos.

Horario: De lunes a sábado de 09.00 a 17.00, domingos de 12.15 a 17.00 (de mayo a septiembre); de lunes a sábados de 09.00 a 15.00, domingos de 12.15 a 15.00 (de noviembre a marzo).

 

Cuando acabamos de ver la colina de Wawel, paramos a comer en el McDonald de Ulica Florianska a comer porque teníamos que estar en el punto de encuentro para hacer la excursión a Auschwitz-Birkenau a las 13:30, aunque la excursión no empezaba hasta las 13:45. El precio de esta excursión es de 90 pnl por persona y nosotras la hicimos en inglés, porque en español solo hay dos días a la semana y no coincidíamos con ninguno.

Auschwitz – Birkenau es el campo de exterminio nazi más conocido del mundo. En sus principios fue un campo de concentración para los prisioneros políticos polacos, después se convirtió en un centro de exterminación de 1.500.000 de personas: los judíos, polacos, gitanos, rusos y otras naciones. El Museo de Martirio de Auschwitz – Birkenau está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La excursión empieza con un video que dura durante todo el trayecto de ida (aproximadamente una hora y 10 minutos) con una explicación de lo que fue y pasó en el campo de concentración. Primero se visita Auschwitz donde se ve a la entrada la inscripción “Arbeit Macht Frei“. La mayoría de los edificios, torretas de seguridad y alambradas han sido conservadas para formar el Museo del Dolor de Auschwitz.

Una vez se entra en el campo, se van visitando los edificios y cada uno expone un tema y no se pueden hacer fotos dentro de ellos. En ellos se pueden ver los bloques para prisioneros, almacenes donde se guardaban las posesiones de los judíos y se muestran enormes montones de zapatos, piernas ortopédicas, gafas, ropa de bebe, fotos del campo, fotos de los prisioneros con sus datos personales y 70 toneladas de pelo de mujer.

También se ve, aunque por fuera el Bloque 11. En este bloque, comenzaron los experimentos don Zyklon B, llevados a cabo en prisioneros de guerra soviéticos en 1941. En este bloque también se realizaban los castigos a los prisioneros polacos, cuando Auschwitz aún era un campo de concentración convencional.

Cerca del Bloque 11 se encuentra el Muro de la Muerte, que es una tapia que une el patio entre dos bloques, donde se fusilaba y ejecutaba a prisioneros.
 
Algunos barracones, tienen carteles que indican la nacionalidad de los presos que allí se hacinaban. El Barracón 27 está rotulado con la palabra “Judíos”, y en su interior se muestran fotografías de los prisioneros.
 

Al final de la visita al campo, se encuentran las fatídicas cámaras de gas y los hornos crematorios.

Cuando acaba esta visita, la guía te da unos 15 minutos de descanso para comprar algo de bebida o comida e inmediatamente ya te subes al autobús para ir camino a Birkenau.

Esta sección, separada de la parte principal, se visita mucho menos, aunque sus dimensiones son abrumadoras y aquí vivieron y murieron la mayor parte de los prisioneros. Cubre una extensión de 170 hectáreas, e incluía más de 300 barracones de prisioneros. La población máxima de Auschwitz, se dio en agosto de 1944, con más de 100.000 prisioneros, viviendo en condiciones infrahumanas.

Las cámaras de gas de Birkenau tenían una capacidad letal de 60.000 personas diarias.

En Birkenau, la mayor parte de los presos, que llegaban en tren, eran conducidos directamente a las cámaras de gas. Ese fue el destino del 75% de los judíos húngaros, que llegaron en agosto del 44.
 

La verdad es que después de esta excursión se te queda un amargo sabor de boca, porque piensas en todo lo que debieron sufrir esas personas, sin haber hecho nada, pero lo considero una visita imprescindible para que a nadie se le olvide nunca lo que pasó y que nunca vuelva a suceder.

Volvimos a Cracovia sobre las 8 de la tarde y seguimos la misma rutina, nos fuimos al supermarket a comprar cena y cenamos en el apartamento, descansando los pies que mañana nos esperaba un día intenso.
 
Nos levantamos y nos fuimos directas a la estación central de Varsovia cargadas otra vez con las maletas.
 

Último día en Cracovia

Nos levantamos y nos fuimos directas a la estación central de Varsovia cargadas otra vez con las maletas. Nuestro tren salía hacia Cracovia a las 10:18 pero tardó una media hora más en salir porque vino con retraso.
 
Este tren era más nuevo que el otro que habíamos cogido para venir, nos volvieron a dar el almuerzo y por fin, entendí que los vagones no van numerados en el tren si no que hay una pantalla (en la estación de Cracovia no la vi) con el dibujito del tren y sus vagones y así sabes cual es cada uno, aunque es un poco extraño y complicado. Tanto para ir como para volver, en poco menos de 3 horas, estábamos en Cracovia. Salimos de la estación y nos fuimos otra vez a la misma oficina de apartamentos que la vez anterior. 
 

Esta vez elegimos un apartamento en la misma calle Florianska, prácticamente enfrente de la oficina, por 20 pnl menos por noche que el anterior y era alucinante. Salón con dos sofás, mesa, televisión, cocina con todo lo necesario, un aseo, un baño con ducha y con bañera, 2 habitaciones, en fin, impresionante.

Al rato de estar en el apartamento vino el chico de la oficina a arreglarnos el router wifi porque también teníamos wifi, aunque no la usamos y nos puso una cortina bien que se había soltado y se fue enseguida, no sin antes darnos la enhorabuena por el partido de España la noche anterior.

Dejamos las maletas en una habitación y nos fuimos a la Rynek Glowny a comer. Esta vez el sitio elegido fue “The Piano Rouge”.

Como en la plaza hacía tanto calor y la mayoría de los restaurantes están en el sótano bajamos al sótano y nos sentamos a comer allí. Estábamos solas, con el aire acondicionado a tope porque todo el mundo estaba fuera comiendo en la plaza. Nos pedimos una sopa minestrone, unos papardelle con salsa picante (que estaban buenísimos pero picaban a rabiar), una ensalada cesar espectacular de buena, tónica y agua y nos costó 78zl, bien de precio y recomendable por si queréis ir. La comida está buenísima, las raciones son grandísimas (como en toda Polonia) y la camarera que nos atendió era muy amable.

Después de comer nos fuimos hasta la Universidad de Cracovia, que fue donde estudió el Papa Juan Pablo II y Copérnico y de allí nos fuimos a la calle Grodzka que es el comienzo de la ruta real y donde están las iglesias de San Andrés y la de San Pedro y San Pablo.

 

 

Paralela a la calle Grodzka, en el final se encuentra la calle Kaninoczna y es en el número 21 donde vivía Karol Wojtyla.

Lo último que nos faltaba por ver era el barrio de Kazimierz, que es el barrio judío de Cracovia. Tiene mucho ambiente por sus calles. En el barrio judío, nos dio tiempo a ver la Sinagoga Remuh y Cementerio judío en la calle Szeroka.

Dentro del cementerio, está la tumba del rabino Moshé Isserles, que visitan muchos judíos y en la calle Jozefa, está el patio del gueto judío que Spielberg saca en la película de La Lista de Shindler.

Después de este breve recorrido por el barrio Kazimierz, nos fuimos andando hacia Ulica Florianska, con tranquilidad y callejeando por las calles de Cracovia. Por el camino estuvimos comprando recuerdos para los familiares y amigos y también comida típica para llevar a casa.

Antes de subir al apartamento fuimos a la tienda 24 horas que había cerca del apartamento para comprarnos la cena, hacerla en el apartamento y así mientras ir haciendo maletas y viendo la llegada de la selección española a parque príncipe Pío a través del canal internacional. Vimos la celebración de la roja en Madrid y nos acostamos, que al día siguiente nuestro avión nos devolvía de vuelta a la rutina.

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4 comentarios en “Cracovia, Minas de Sal y Auschwitz-Birkenau”

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