Malta

Malta (Información General)

La República de Malta es un país insular, densamente poblado, perteneciente a la UE, compuesto por un archipiélago y situado en el centro del Mediterráneo, al sur de Italia, al oriente de Túnez y al norte de Libia. Debido a su situación estratégica, ha sido gobernado y disputado por diversas potencias a lo largo de los siglos. Desde 1964 es independiente y en 2004 se adhirió a la Unión Europea.

En 2008 tenía una población de 413.609 habitantes con una distribución de 1.262 hab. /km², la más alta densidad de población entre los países de la Unión Europea.

Geografía y clima

El archipiélago maltés se encuentra en el límite de laPlaca Africana, muy cerca de la Euroasiática. Lo componen las islas habitadas de Malta (la mayor en tamaño e importancia), Gozo y Comino. En sus costas hay una gran cantidad de bahías que proveen buenos puertos. También cuenta con otras islas de menor tamaño entre las que destacan los islotes de Filfla y de Cominotto, o las Islas de San Pablo.

El clima local es templado mediterráneo con inviernos lluviosos pero poco marcados (~14 °C) y veranos secos y cálidos (~25 °C). De hecho, sólo hay dos estaciones, lo cual atrae a muchos turistas, especialmente durante los meses estivales.

Religión

Los malteses son mayoritariamente católicos y la influencia de la iglesia es fuerte, por lo que el aborto está prohibido por la ley.

El 28 de mayo de 2011, Malta realizó un referendo donde se aprobó el divorcio con el 52% de los votos.

Lenguas

Sus lenguas oficiales son el maltés y el inglés, pero dos tercios de la población son capaces de hablar y entender italiano, que fue el idioma oficial del estado hasta 1934. Durante muchos años el uso de esta lengua, que había tenido una extensión relativamente grande en el pasado, disminuyó debido a la influencia británica y a la política oficial adversa a la lengua italiana.

Conclusiones

LO QUE NO NOS HA GUSTADO

  • La comida del último día en Marsaxlokk.
  • Que los autobuses tarden tanto en hacer los recorridos.
  • Que nos hiciera tanto aire todos los días. Nos han dicho que este invierno es de los más fríos que recuerdan y que de normal aunque sea enero nunca suele hacer tanto frío.
  • Que muchas cosas estén escritas en maltés y eso conlleve que no nos enteráramos de nada.

REGULÍN, REGULAN…

  • Los Templos de Ggantija que los visitamos y no fue de lo peor, pero tampoco de lo mejor. Vamos que ni fu ni fa!
  • La ciudad de La Valleta, que está descuidada y no tiene nada de vida por la tarde.
  • La zona de los acantilados de Dingli.
  • La ciudad de Rabat.

LO QUE MÁS NOS HA GUSTADO

  • Que con el autobús puedas llegar a todos los sitios de la isla y no tengas que alquilar coche.
  • El plato de conejo a la maltesa.
  • La zona de Dwerja en Gozo.
  • El gran Puerto de Malta y las vistas que se tienen desde los Upper Barraca Gardens.
  • El apartamento que reservamos porque estaba limpio, era nuevo y había muchísimo espacio.
  • La amabilidad con la que te tratan los malteses.
  • Lo barato que es el transporte en Malta.
  • La ciudad de Mdina.
  • El puerto de Marsaxlokk.

IMPRESCINDIBLE

  • Dedicar un día del viaje a visitar Gozo.

Por fin llegó el día de irnos a Malta. Era 25 de enero y nuestro avión salía a las 13:45 del aeropuerto de Manises, así que como de costumbre, me levanté pronto para ultimar los detalles del viaje, acabar de guardar cosas en la maleta y a las 11:30 como ya lo teníamos todo, mi madre y yo, conducidas por mi padre, nos fuimos hacia el aeropuerto.

El vuelo fue muy tranquilo y puntual. A las 15:45 estábamos aterrizando en el Aeropuerto de Malta. El Aeropuerto de Malta o Luqa, es un aeropuerto pequeñito. Su dirección es:

Aeropuerto Internacional de Malta Plc, Luqa, LQA 05, Malta y su código es el MLA.

Tiene página web: www.maltairport.com

Nosotras al llegar, teníamos la intención de ir al apartamento que habíamos alquilado en el bus de Terravisión que nos dejaba a 100 metros del apartamento, aunque fuera un poco más caro, pero al final nos fuimos con los autobuses públicos de Malta, y no me preguntéis por el bus de Terravisión porque di mil vueltas y no conseguí ver la parada.

Nosotras cogimos el bus X2, que es el que te deja en Gzira, pero para ir al aeropuerto basta con coger cualquier de los autobuses con la letra X. Si por vuestra zona no pasa ninguno de esos, lo que tenéis que hacer es coger uno que os lleve a la estación de autobuses de La Valeta y de ahí podréis coger tanto el X4 como el X5.

Al llegar hacía un aire súper frío y tuvimos que esperar unos 15 minutos a que llegara el autobús. Una vez subidas sólo tardaríamos la friolera de hora y media en llegar al destino. Como os podéis imaginar, ¡se nos hizo eterno!.

En el autobús había un español que vivía allí, pero sinceramente no es que hiciera mucho por ayudarnos a saber cual era nuestra parada, así que imaginaos como íbamos mirando por las ventanillas y leyendo los letreros de las paradas en maltés, vamos, que no entendíamos ni papa. Aunque luego al final, me hice toda una experta, jajaja.

Al final a la altura de Sant Julians, sabía que íbamos por buen camino pero… ¿Cuándo tendríamos que parar? ¡Ni p******a idea!

Al final, un chico español que viajaba en el bus me oyó hablando con un maltés en mi inglés versión española y me explicó todo, todo y todo.

Total, que al final paramos en la parada exacta del hotel y eso que el chico ya se había ido. Lo que se dice inercia, ¡total!

Entramos en el hotel y como nosotros teníamos un apartamento, el chico me estuvo explicando que teníamos el apartamento en otro edificio y que para ver la tele tendríamos que pagarlo a parte, así que yo le dije que ni de coña y que para ver canales raros y lo poco que íbamos a estar en el apartamento, que pasábamos de pagar.

Pagamos el apartamento y enseguida vino el chico que nos iba a llevar al otro edificio que en vez de estar en el paseo de Gzira, estaba dos calles hacia dentro.

La odisea de encontrar el apartamento, necesito contarla. Ahí estaba el chico a finales de enero con manga corta y aun aire espantoso y cierto olor aún más espantoso llevándonos al apartamento, que era el 7002 y en vez de llevarnos a la planta baja como cualquier persona razonable hubiese hecho nos hizo un recorrido turístico por todo el edificio hasta que ya cuando me harté, le dije que entrara en el ascensor, apreté el botón de bajo, y le dije: Vamos a buscar, que tiene que estar por aquí.

Por fin, después de dos horas y pico estábamos en el apartamento, que odisea aparte, estaba genial. 

Después de estar un rato cotilleando el apartamento y de ver que no habíamos comido nada desde el bocadillo que nos habíamos comprado en el aeropuerto, nos fuimos directos al paseo que une Gzira, Sliema y Sant Julians, en busca de un sitio en el que cenar.

Después de dar un paseíto, encontramos un restaurante de estilo americano en el que repetiríamos otro día y decidimos cenar allí.

Para cenar nos pedimos un plato de bruschetta como entrante y luego un sándwich de pollo para mi madre y unos espaguetis a la boloñesa para mí con agua para las dos. La cena nos costó 16,25 euros y he de decir que los espaguetis estaban muy buenos y no me los pude terminar, ya que las raciones en Malta son enormes.

Una vez acabamos de cenar, nos fuimos a dar una vuelta por el paseo.

Mientras paseábamos, encontramos una tienda de barrio, entramos a comprar el desayuno de los siguientes días para poder desayunar en el apartamento antes de salir.

Nos compramos zumo, leche y galletas. Con el desayuno comprado, nos fuimos a dormir porque al día siguiente nos esperaba un día largo si queríamos aprovechar el tiempo que teníamos.

Acantilados de Dingli, Mdina, Rabat y un poquito de Valleta

Hoy era nuestro segundo día en Malta y nuestro itinerario nos decía que hoy era el día que visitaríamos Gozo, pero por problemas técnicos, (vamos, que el despertador no sonó a la hora que tocaba) se nos hizo un poco tarde para dedicar el día a ver Gozo y lo dejamos para el día siguiente.

Entre unas cosas y otras, salimos sobre las 9:30 del apartamento y nos fuimos andando hasta el paseo para coger el bus que nos llevaría a La Valeta. De ahí se pueden coger todo los buses que van por la isla.

Muy importante: Hay un billete válido para todo el día con el que puedes coger todos los autobuses de la isla de Malta y sólo pagas 2,60 euros y 1,50 euros los residentes en Malta. Te lo da el conductor y luego sólo tienes que enseñarlo cada vez que te subes en un autobús.

La parada del bus está justo delante de la puerta del hotel, así que para ir a La Valeta podíamos coger el bus 12, 13, 21 y 23 y el primero que pasó fue el que cogimos.

Llegamos a la estación de autobuses de Valleta en unos 10-15 minutos y una vez allí, le pregunté al conductor, cual era el autobús que nos llevaba a los Acantilados de Dingli.

El bus que te lleva a esta zona de la isla es el número 52. No cojáis ni el 53 ni el 51 porque no llegan hasta Dingli. El trayecto duró unos 45 minutos y pasamos tanto por Rabat como por Mdina, que eran las paradas que haríamos a la vuelta.

Los autobuses parecen un poco liosos al principio porque todo está en maltés y tiene un aspecto caótico, pero después de convivir unos días con ellos, son muy útiles y no merece la pena alquilar un coche.

El autobús te deja en frente de un parquecito en Dingli y tienes que hacer un trayecto de unos 20 minutos andando justo en dirección contraria para llegar a los famosos acantilados.

Nosotras fuimos paseando tranquilamente y admirando el paisaje. Y aunque hacía mucho aire, en el sol se estaba genial.

Después de seguir paseando un ratito, por fin llegamos a los acantilados y empezamos a hacer fotos.

He de decir que aunque son bonitos, no impresionan mucho, pues antes de los acantilados hay un valle que no te deja ver la abrupta caída desde tan cerca.

Después de estar un buen rato haciendo fotos y de quedarnos sentadas en una roca mientras admirábamos el paisaje, nos fuimos a hacer el camino a la inversa mientras paseábamos por las calles de Dingli.

Nos fuimos a la parada del autobús y en unos 15 minutos ya estábamos de camino a Mdina.

Al llegar, hacía más aire todavía y cada vez era un poquito más frío. Menos mal que hacía sol porque si no, no lo hubiéramos podido disfrutar de la misma manera.

Paramos en Rabat y lo primero que hicimos fue cruzar la muralla para poder disfrutar de Mdina.

Al ser enero, la ciudad estaba vacía, sin turistas. Y la pudimos disfrutar al completo. Mdina es una ciudad medieval, donde no pasan los coches y todas sus casas, como en el resto de Malta son de piedra color ocre y las ventanas de diferentes colores.

Lo primero que hicimos fue ir al mirador desde donde se puede ver la Valleta y sus alrededores, e incluso zonas donde se puede ver el mar. Las vistas desde el mirador son muy bonitas y valen la pena.

Dentro de Mdina, se pueden visitar edificios como el Palazzo Falzon, pero los 10 euros de entrada me parecen un poco excesivos.

Nosotras preferimos disfrutarla a nuestra manera, sin necesidad de entrar a ningún sitio y la verdad es que nos encantó.

A estas horas, no empezaba a sonar el estómago y decimos que mientras callejeábamos, buscaríamos un sitio para comer.

Después de ver un par que no nos gustaron y que los precios eran carísimos, nos decidimos por uno que combinaba la cocina maltesa con otras gastronomías de toque étnico.

El local era precioso. Nada más entrar (como estaba vacío), nos enchufaron el aire caliente para que estuviéramos calentitas y enseguida vino la camarera que resultó que al final sabía hablar español.

Para beber nos pedimos agua como de costumbre. Pero para comer, nos pedimos de entrante unas samosas y de plato principal, un conejo a la maltesa y un pollo tikka con arroz basmati de verduras. La comida estaba buenísima y de precio también bien. Nos costó la comida 32 euros y  aparte nos pusieron una salsa de aceitunas, perejil y ajo para que la untáramos en pan árabe. Tanto a mi madre, como a mí, nos encantó la comida, nos sirvieron muy bien y como de costumbre en Malta, las raciones eran gigantes.

Con las barrigas llenas, salimos a seguir disfrutando otro ratito de Mdina.

Y después continuamos nuestra etapa disfrutando un poquito de Rabat. Esta ciudad es menos monumental y la visita obligada son las catacumbas de San Pablo que por horario y tiempo decidimos no ver.

Finalmente, para completar la ruta de las cuevas y cavernas varias, se puede pasar por la plaza central del pueblo donde están la iglesia de San Pablo con la gruta del mismo nombre donde se dice que el santo rezo durante su paso por la isla.

Después de este recorrido, nos fuimos a la parada del bús en dirección Valleta.

El bus nos volvió a dejar en la estación de autobuses de Valleta y de ahí entramos por la puerta de la muralla de la ciudad donde está la Fuente del Tritón y que actualmente está en obras y paseamos por Republic Street.

Republic Street, es una calle peatonal en su mayor parte, llena de tiendas de ropa y de souvenirs. Esta calle también comparte protagonismo con Merchants Stree,t que es donde está la Oficina de Turismo por si queréis coger algún mapita o información de la isla.

Seguimos paseando por Republic Street, hasta llegar a la Plaza de San Jorge y ver el cambio de guardia.

Una vez llegamos a este punto, decidimos ir hasta el final de la calle, justo donde está el Fuerte de St. Elmo que pese a lo que pueda pensarse, ni se puede visitar, ni ofrece grandes atractivos al turista, pero durante este recorrido se pueden ver los edificios más representativos de la ciudad y una imagen más autentica.

A partir de llegar a este punto fuimos bordeando la costa de la ciudad y acercándonos al puerto. El recorrido no es muy bonito, pero a medida que avanzábamos íbamos teniendo mejores vistas de las tres ciudades.

Se puede parar, de paso, en el audiovisual Malta Experience, que explica la vida de la isla en 45 minutos, pero no aportara mucho a quienes no estén demasiado interesados en la historia.

Nosotras decidimos ir a ver los Lower Barraca Gardens y las vistas que se tenía desde ahí del puerto.

Desde ahí y antes que se hiciera por completo de noche nos fuimos a ver los Upper Barraca Gardens que al estar anocheciendo, nos dejaron ver una de las vista más bonitas de Malta y ahí fue cuando conocimos a una madre y una hija polacas que estaban haciendo el mismo viaje que nosotras. Por casualidades de la vida, la hija había estado de vacaciones el año anterior en Gandía, que es un pueblo que está a media hora del mío y nosotras habíamos estado visitando su ciudad (Cracovia) hacía un año y medio. Estuvimos un rato charlando con ellas y nos fuimos ya a la estación de autobuses para coger el bus de regreso al apartamento.

Cuando llegamos a Gzira, nos fuimos a cenar a un restaurante que había visto recomendado por internet, “Café Jubilee”. La verdad es que el sitio es pintoresco, pues tienen bicis y carros de bebé colgados del techo, pero el problema es que se llena enseguida y hay que ir pronto si queréis coger buen sitio.

A nosotras nos tocó una mesa donde había poquita luz y para mi gusto estaba demasiado oscuro. Nos pedimos agua dos ensaladas para cada una. La de mi madre era de pera, manzana, rúcula y gorgonzola y la mía era una ensalada César. Como siempre los platos eran grandísimos y muy buenos. La cena nos costó 17, 25 euros.

Acabamos de cenar y nos fuimos al apartamento a dormir ya que teníamos que levantarnos pronto porque mañana tocaba Gozo y el camino en autobús era bastante largo.

 

 

Último día en Malta y nos vamos a Marsaxlokk

 

¡Oh! Que penita, hoy era nuestro último día en la isla de Malta.

Nuestro avión salía a las 7 de la tarde, así que teníamos casi todo el día para poder aprovecharlo bien. Desayunamos y como este era un viaje de placer y de relax, entre que recogimos todo y nos fuimos a dejar las maletas en el hotel se nos hicieron casi las 10 de la mañana. Pero no pasaba nada, ya que nuestra intención de hoy era ir a ver el puerto de Marsaxlokk y después pasear por Valleta y comprar algunos regalitos para traernos.

Cogimos de nuevo el bus número 13 y nos fuimos hacia la estación de autobuses de Valleta.

Para ir a Marsaxlokk teníamos que coger el bus número 81 y tuvimos otra vez bastante suerte, ya que nada más llegar, vimos que el autobús llegaba a la parada. Nos subimos y a los 10 minutos ya estábamos en marcha.

Tardamos una hora aproximadamente en llegar. Se ve que este autobús hace muchas paradas para llegar hasta allí porque en el mapa, el recorrido no era tan largo.

El autobús te deja en un lateral del puerto y de ahí ya puedes pasear por él. A nosotras nos gustó mucho y nos habría gustado mucho más si las condiciones hubieran sido otras. Hay que tener en cuenta que los domingos cuando ponen el mercado de pescado, tiene que ser completamente diferente y si a eso le sumamos que hacía bastante frío y estaba nublado, las vistas no son lo mismo. Y aún así nos gustó bastante, así que imaginábamos como sería en verano y con un día de mercado.

Marsaxlokk es una localidad de pescadores que está en el sur de la isla. La verdad es que la zona sur no suele ofrecer grandes atractivos para los turistas, salvo quizá algún yacimiento neolítico como los templos de Tarxien y el hipogeo Hal Saflieni en la localidad de Paola  o alguna zona para bucear en el suroeste de la isla, pero este pueblo esta muy bien valorado y aparece en la ruta de muchos viajeros.

Estuvimos dando una vuelta por el paseo y mi madre aprovechó para comprarse un delantal con motivos malteses típicamente hecho para los guiris.

En nuestro paseo dedicamos un rato a observar la actividad de los pescadores y de las personas de la zona.

El paseo está lleno de bares y de restaurantes para sentarse a comer y no son extremadamente caros. Hay para todos los gustos y bolsillos. Nosotras decidimos que ya que estábamos ahí queríamos probar algún plato de marisco, pero en realidad ninguno ofrecía una mariscada como la podemos encontrar en España, así que decidimos entrar en uno que tenía risotto (mi madre quería comer eso ese día) y que tenían coctel de gambas y pasta a la marinera que era lo que quería comer yo.

En base a nuestra elección, creo que no nos sirvió de nada mirar algunos restaurantes porque creo que elegimos el peor. La comida no estaba nada buena y el local era de higiene sospechosa. Y nuestra comida….que decir de nuestra comida…

La bruschetta que pedimos tenía el pan socarrado, mi pasta estaba asquerosa y el risotto de mi madre, era una “plasterá” de arroz que sólo sabia a pimiento.

Salimos de allí con una angustia que pa’ que… creo que hicimos la comida más rápida de todos los días!! Si vais allí, cuidado con el restaurante que elegís. Lo mejor hubiera sido que nos hubiéramos ido al de las pizzas, que por los menos hubiéramos comido.



Después de comer y haber hecho mil fotos en el puerto (bueno mil, no, unas cuantas sólo), cogimos el bus de regreso a Valleta.

Una vez en Valleta, estuvimos paseando por Republic Street para comprar regalitos y nos llevamos un llavero, una pulsera, dos imanes-abrelatas del típico autobús de Malta y un marco de fotos que es un autobús. Que íbamos a comprar si no, después de la panchada a coger autobuses que nos habíamos metido entre pecho y espalda en este viaje.

Acabamos nuestras compras y nos fuimos de regreso al hotel a recoger nuestras maletas. Y de ahí derechitas a la parada del autobús a coger el X2 para ir al aeropuerto.

Como ya os dije en otro etapa cualquier autobús que lleve X os lleva al aeropuerto.

Nosotras estábamos 45 minutos esperando en la parada a que llegara el autobús y no venía, así que nos cansamos de esperar y cogimos el primer bus que pasó con destino Valleta. Después de lo que habíamos tardado en llegar el primer día desde el aeropuerto, no nos podíamos arriesgar a coger el autobús muy tarde porque no sabíamos cuanto podría tardar en llegar. Así que por eso cambiamos de planes y nos fuimos a por otro.

Una vez estáis en la estación de buses de Valleta, podéis coger tanto el X4 como X5 para ir al aeropuerto. El primero que llegó fue el X5, así que nos subimos y en poco más de 30 minutos estábamos en el Aeropuerto de Malta.

El vuelo de regreso salió puntual y a las 9 de la noche ya estábamos en Valencia y volviamos a la realidad.

Instagram @irenillanonstop

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