Marrakech

Documentación necesaria

Se puede decir que Marruecos, es un país con las fronteras muy abiertas. La mayor parte de los visitantes, no necesitará obtener ningún visado para visitar el país. Los españoles podemos entrar a Marruecos, sin necesidad de visado. Sólo hace falta un pasaporte que tenga vigencia para el total de la estancia.

Moneda de Marrakech

La moneda oficial de Marruecos, es el dirham marroquí (dh). El símbolo es MAD (Moroccan dirham). El plural de dirham es darahim, aunque dirhams está comúnmente aceptado. Cada dirham, puede dividirse en 100 santimat.

En Marrakech encontraréis billetes de 20, 50, 100, 200 dirhams. Las monedas en circulación son de 1, 5, 10 y 20 santimat y de 0,5, 1, 5 y 10 dirhams. Las monedas de 1 santim actualmente ya no se acuñan.

Aunque no tendréis problemas para pagar con euros o con dólares, los vendedores siempre harán el cambio muy favorable para ellos. En los establecimientos, donde no se pueda pagar con tarjeta, lo mejor es pagar en dirhams.

Para cambiar dinero, el mejor lugar son las casas de cambio de la Plaza de Jamaa el Fna. Si necesitáis dinero de forma urgente, también podréis hacer el cambio en el aeropuerto o en los hoteles, pero el tipo de cambio no es muy favorable.

Debido al turismo, hay lugares como los riads donde el Euro se ha convertido en la moneda oficial.

Precios en Marrakech

Para un europeo. se puede decir que en general los precios en Marrakech son muy baratos. El presupuesto del viaje irá destinado principalmente al vuelo y al hotel, ya que los gastos en la ciudad, serán mucho menores que visitando ciudades europeas. Aquí tenéis algunos ejemplos de los precios de Marrakech, para que podáis hacer vuestro presupuesto (Aclaro que son precios de 2010, ahora habrán subido un poco):

• Zumo de naranja natural en la plaza: 10 dirhams.
• Cena para dos personas en un restaurante económico: A partir de 120 dirhams.
Habitación doble en un riad barato: A partir de 30€ la noche.
• Habitación doble en riads muy bien valorados: Desde 60€ la noche.
• Trayecto en taxi desde el aeropuerto Menara: Entre 80 y 100 dirhams.
• Trayecto en taxi por dentro de la ciudad: Entre 10 y 20 dirhams.
• Visitar un monumento: Entre 10 y 50 dirhams.

Lo normal es dejar entre un 10 y un 15% de propina en los restaurantes. En los taxis, si el taxista ha puesto el taxímetro y cumplido la legalidad, tampoco está de más dejar un 10% como propina.

Como en todos los países árabes, el regateo forma parte de la cultura de los habitantes de Marrakech. A excepción de en los restaurantes, deberéis regatear (queráis o no) en cada tienda y puesto de la ciudad, especialmente en El Zoco.

El tiempo en Marrakech

La temperatura media anual de Marrakech ronda los 20ºC y el clima, es mediterráneo seco. Se puede decir que Marrakech, es una ciudad donde raramente se pasa frío.

Si viajáis a Marrakech en julio o agosto, deberéis ir mentalizados de pasar calor. La temperatura media de estos meses es de 28º y no es raro superar los 40ºC a lo largo del día. La posibilidad de lluvia es casi nula y es posible que haya alguna tormenta de arena.
De diciembre a febrero la temperatura media son 13ºC con mínimas de 6ºC. Por el día se está cómodamente en manga corta pero por las noches refresca. Durante estos meses hay probabilidad de lluvia, aunque no es mayor que en ciudades españolas.
Los mejores meses para viajar a Marrakech son marzo, abril, octubre y noviembre. En estos meses, aunque pasaréis calor durante el día, éste es soportable y por la noche la temperatura es muy agradable.

Un año antes me entraron una ganas locas de conocer Marruecos (me apetecía conocer una cultura diferente a la nuestra y con lo cerquita que está es una buena excusa), todo empezó cuando en el mes de noviembre, vi unos vuelos muy baratos para poder ir en Semana Santa a Marrakech. 

Y claro, yo una vez vi el precio, me apresuré a comprar los billetes enseguida.

Hasta aquí tenía claro que quería alojarme en un riad para poder estar en el meollo de todo, pero claro, quería un riad cerquita de la plaza para no tener que estar recorriendo callejuelas para ir hasta el riad, y lo más importante, no quería gastarme mucha pasta en el alojamiento, ya que en este época mi economía de estudiante era bastante escasa.
Estuve buscando y buscando porque todos los riads que veía que me gustaban costaban sobre 70 u 80 euros la noche y estando en Marruecos que es un país más barato no estaba dispuesta a pagar tanto por la habitación.

Al final encontré el Riad BB Marrakech que estaba a 1 minuto andando de la plaza por unos 50 euros la noche y lo reservé inmediatamente.

 

Tenía ya los billetes y el riad reservado, ahora solo quedaba esperar 5 meses, para que llegara el momento de conocer Marruecos.

5 MESES DESPUÉS…

Bien!! Bien!!! Hoy era el día que nos íbamos a Marruecos (yujuuuu!!!). Como nuestro vuelo salía desde Alicante, nos fuimos a primera hora de la mañana,  a dejar el coche aparcado en el parking que está fuera y donde siempre lo dejo, cuando salimos desde Alicante.

Dejamos el coche, cogimos nuestras maletas y nos llevaron en la furgo al aeropuerto nuevo de Alicante. 

Pues nada, ahora solo quedaba esperar a qué saliera el vuelo y llegar a nuestro destino. El vuelo fue muy tranquilo y puntuales, aterrizamos en el aeropuerto de Menara-Marrakech. Aquí fue donde tardamos bastante en salir, primero rellenando los papelitos que hay que dar en el control de pasaportes, menos mal que lo sabía y llevaba un bolígrafo, porque allí no había ni uno. Luego fuimos a cambiar unos cuantos dírhams, para poder pagar los primeros gastos en la moneda local.

Salimos del aeropuerto y nos dirigimos a la parada del bus 19, que es el que te lleva a la medina y nos subimos en él. Compramos los billetes de ida y vuelta por 30dh por persona y le pedí al conductor, un mapa de la city, para orientarme un poco al llegar.

Después de unos 25 o 20 minutos, nos dejó el bus en un lateral de la famosísima plaza de Jma el Fna y ahí nada más bajar, empezaron a agobiarnos y a decirnos que nos llevaban al riad, algo normal, ya que mucha gente vive de eso.

Fue cuando llegamos a la plaza y vimos que no sabíamos porque calle tirar, cuando le preguntamos a uno, que al final resultó que nos llevó a la otra punta de la plaza. Este tío estaba más perdido que nosotros y eso ya era difícil.

Pasamos de él y le preguntamos a uno jovencito y fue este el que nos llevo desinteresadamente (aquí empezaba yo a sorprenderme, no nos pidió dinero a cambio), pero yo al final le di 20 dh porque era lo único que tenía suelto y puso una cara de alegría el pobre cuando los vio.

Llamamos al riad, entramos y dejamos las maletas en la habitación. Pagamos la reserva en euros porque si que nos dejaban y con mapa en mano que no nos serviría para nada empezamos a explorar Marrakech.

Lo primero que hicimos, fue dar una vuelta por la plaza (siempre que diga la plaza, será la plaza de Jma el Fna) y tomarnos un zumito de naranja, que estaba riquísimo y  compramos dos botellas agua para el calor. 3 zumos y dos botellas de agua grande = 14dh (que barato!!!).

La Plaza de Jamaa el Fna, es la plaza central de Marrakech y el lugar más importante de la medina. En ella se desarrolla la vida pública de Marrakech, tanto de día, como de noche. Lo mejor de la Plaza de Jamaa el Fna, es la transformación que va sufriendo en el transcurso del día.

Según atardece, la plaza cambia totalmente. Al caer la noche desaparecen los tenderetes de la mañana y se llena de puestos de comida donde poder cenar, músicos improvisados y espectáculos de diferente índole. Cualquier hora es buena para pasear por Jamaa el Fna y disfrutaréis recorriéndola a diferentes horas.

 
En la plaza vimos a los encantadores de serpientes, a los que yo quería evitar porque me dan pánico, los aguadores, las tatuadoras de henna, los domadores de mosnos, los puestos de zumos y de dátiles y empezamos a experimentar la sensación de que íbamos a ser atropellados por una moto.
 
Viendo las horas que eran (en Marrakech a las 6 de la tarde ya están todas las visitas cerradas) y que entre que íbamos, quizás nos lo encontramos cerrado. Nos fuimos a visitar la Koutoubia y los jardines que la rodean. La presencia policial en la ciudad era enorme porque todos los días que estuvimos, el Rey de Marruecos estuvo alojado en el Palacio Real.
 
La Mezquita Koutoubia, es la mezquita más importante de Marrakech y fue una de las mayores del mundo islámico cuando finalizó su construcción en 1158. La Koutoubia se inició en 1141, por el califa almohade Abd al Mu-min y destaca por su alto minarete (que recuerda a la Giralda) y por su color, piedra de arenisca rosada, típico de la ciudad. Su nombre, que significa “mezquita de los libreros”, se debe a los numerosos puestos de libros que la rodeaban en sus primeros tiempos.

La altura del minarete de la Mezquita Koutoubia es de 69 metros, lo que convierte a la Koutoubia en el techo de Marrakech. Sus otras dimensiones son 60 metros de ancha por 90 metros de larga.

 
Después de pasear y pasear por la avenida Mohamed V fuimos a callejear un rato por la zona de los zocos y sumergirnos en el arte del regateo.

 
Después de pasar un rato en los zocos, empezó a oscurecer y fuimos a coger sitio, para poder cenar en Chez Chegrouni y ver la plaza desde la alturas y mira que mala suerte, que nada más llegar unos que iban delante, se sentaron en la última mesa que quedaban en las ventanas y nos tuvimos que sentar en una mesa “sin vistas”.
 
Nos pedimos para cenar una ensalada marroquí, olivas, un cous-cous vegetal y pollo a la brasa. De postre un yogur a compartir porque a mi no me cabía más y agua para beber. Todo nos costó 158dh.

Después de la cena dimos una vueltecita por la plaza para ver el ambiente y nos fuimos a dormir al riad.
 

Valle de Ourika y más de Marrakech

 
Nos levantamos a una hora razonable y nos sirven el desayuno en el riad, que estaba muy bueno. 
 
Hoy es el día que hemos quedado con la agencia de excursiones para hacer la excursión de medio día al valle de Ourika. Hemos quedado a las 9 en el Café de Francia y como al final somos 4 personas las que hacemos la excursión, nos sale a 25 euros por pareja.
 
Puntual llega Mohamed (nuestro guía de hoy) a la cita en el Café de Francia. Nos subimos con él al coche y nada más empezar a salir de la plaza, nos empieza a explicar curiosidades sobre Marruecos, su gente, sus costumbres. La verdad es que es un tío muy majo y nos hace la excursión muy amena.
 
Durante todo el trayecto, nos va explicando que es lo que vamos viendo por la carretera e incluso paramos para hacer fotos. Nuestra primera parada “oficial” es una tienda de artesaní,a en la cual no compramos nada, pero que nos sirve para ver de cerca la artesanía local y degustar nuestro primer té del día, té con esencia de romero.
 
 
La pena es que el día sale lluvioso y no podemos disfrutar del paisaje de la misma forma que lo hubiéramos hecho con sol, pero bueno…al mal tiempo, buena cara!!!. Nuestra siguiente parada, es en el pueblo donde vemos la explanada donde tiene lugar un zoco semanal (mercadillo),y justo al lado, admiramos un antiguo hammam(baño) que descubrieron hace un año y que data del siglo once.
 
En el mercadillo vemos como desollan a una cabra para luego venderla ( que imagen más tierna!!!) y Mohamed nos va explicando, cómo llegan los marroquíes de zonas rurales a vender sus mercancías en el zoco del pueblo con sus 4X4 bereberes, o sea, con los burros.
Nos explica también, como en la parte superior del hamman, ponen a secar las pieles para luego llevarlas a las curtidurías de Marrakech y que las trabajen. Hablamos con él de las costumbres marroquís y del papel de la mujer en esa sociedad.
 
Después de la visita al pueblo, volvimos a subirnos al coche para esta vez ir a visitar una típica casa bereber. Se trata de una familia con 9 hijos (todo chicas menos una) que deja que los turistas visiten su casa, les ofrecen un tentempié a cambio de que luego dejen la voluntad.
Mohamed nos explico y nos enseñó todas las estancias de la casa, vimos cómo se preparaba el pan y la ceremonia del té. La dueña de la casa nos sirvío té, pan, aceite, mantequilla y miel. Estaba todo buenísimo, yo ya iba por el segundo té del día y este me gustó más que el anterior.
 
Desde la terraza de la casa se tenían una vistas preciosas de las montañas de los alrededores. 
 
Después de la visita a la casa bereber y ver como en la salida, nos esperaban unos cuanto maromos para venderos pulseras y collares a 5 euros, nos fuimos a ver el rio que atraviesa el Valle de Ourika, para admirar su belleza. Es precioso ver ese entorno y en un día de lluvia y con niebla también tiene su encanto, aunque no lo puedas disfrutar de la misma manera.
 
 
Más tarde nos volvimos a subir al coche con Mohamed y nos fuimos a ver un jardín aromático y que nos explicaran como cultibaban ellos las diferentes especies arbóreas y que nos explicasen sus beneficios cosméticos y de salud.
 
 
De ahí, ya nos fuimos a un mirador para poder ver los pueblos enclavados del Alto Atlas y las montañas que lo conforman. ¡Me encantaron las vistas!
 
Aquí la excursión ya se había acabado y le preguntamos a Mohamed si era posible hacer la excursión de Ourzazate con ellos al día siguiente. Tengo que decir que esta excursión era el motivo principal de mi viaje a esta zona de Marruecos, y cómo podréis ver más tarde será el motivo principal de que tenga que volver a esta zona.
 
Mohamed nos dijo que era peligroso ir a Ourzazate saliendo nuestro avión al día siguiente porque si nevaba en las montañas, podían cerrar el puerto de montaña y nos iba a costar volver a Marrakech para coger el vuelo de regreso, así que después de pensarlo y pensarlo un montón de veces y de que siempre nos dijeran lo mismo los de la agencia, decidimos que no haríamos esa excursión e iríamos al día siguiente a visitar la ciudad de Essauira y no sabéis cuanto me arrepiento.
 
Llegamos de nuevo a Marrakech y nos fuimos directos a comer otra vez a Chez Chegrouni. Esta vez éramos cuatro para comer y nos pedimos 9 zumos de naranja (estábamos sedientos), 4 ensaladas, 4 tajines diferentes, 4 yogures y una tetera grande para después de la comida. Nos salió la comida por 365dh, ¡todo un chollo!
 
Después de la comida, nuestra intención era visitar las Tumbas Saidies y el Palacio Bahía, pero empezó a caer un chaparrón, que nos obligó a quedarnos en el restaurante tomándome yo un zumo y los demás, una tetera.
 
Ahí estuvimos hasta las cinco de la tarde que fue cuando paró de llover. A esas horas, ya no podíamos ir a ver las visitas que teníamos pensadas, así que nuestros compis de excursión se fueron a callejar por Marrakech y nosotros nos decidimos a ir a visitar la Medersa de Ben Youssef.
 
Para ir a la medersa, callejeamos de camino por el zoco, pero dejaríamos nuestra visita al zoco para después de la visita porque el tiempo corría y nos podían cerrar. Llegamos a la medersa poco tiempo después, porque casi sin quererlo fuimos a parar directos a ella y entramos a verla. La entrada nos costó 50dh sólo a la medersa, pero habían entradas conjuntas con el Museo de Marrakech y la Qoubba Almoravid, pero nosotros como no nos iba a dar tiempo compramos sólo la entrada para la medersa.
 
La Medersa Ben Youssef, también llamada Madraza de Ben Youssef, es la medersa más importante de Marrakech. Si no tenéis experiencia viajera en países musulmanes, es probable que no sepáis lo que es una medersa. Una medersa, es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores. Están especializadas en estudios religiosos y la de Medersa Ben Youssef, se construyó para dar servicio a los estudiantes de la mezquita cercana con el mismo nombre.
 
De la visita de la medersa me encantó el patio central, parece de cuento de las mil y una noches y me acordé del libro de “El Médico”, cuando el protagonista deja Inglaterra, para irse a Persia a estudiar medicina en una madraza y me lo estaba yo imaginando como si estuviera viviendo dentro del relato de Noah Gordon.
 
 
 
 
 
De las visita de la medersa, nos fuimos directos a cambiar más euretes y a los zocos, para ver si encontrábamos algo con lo que paliar nuestra…bueno, “mi vena consumista”, pero aunque me encantaba todo, no encontré nada con lo que me apetecería estar regateando media hora y Ryanair con el equipaje, me lo ponía más difícil. Aún así, era una experiencia para los sentidos ir pasando por las diferentes callejuelas y ver el estilo de vida que allí se respiraba. Se nota que me ha gustado Marruecos, ¿no?
 
 
Estuvimos callejeando en el zoco hasta la hora de cenar, que fue cuando nos fuimos a tomarnos algún refresco a la terraza del Café Glacier, para poder ver las vistas panorámicas de la plaza y ver como iba aumentando el ambiente nocturno y se iban formando los puestos de cena. Nos tomamos un Sprite y una Fanta por unos 4 euros creo recordar, algo caro para ser Marruecos, pero las vistas merecían la pena.
 
 
Volvimos a ir a Chez Chegrouni a por nuestra ración de comida ( a estas alturas, nos encontrábamos como en casa), pero esta vez pedimos sólo una ensalada marroquí para compartir, brochetas de carne, carne a la parrilla y agua para beber por 132 dh.
 
 
De ahí nos fuimos directos al riad a dormir porque al día siguiente habíamos quedado con la pareja y con la agencia que nos recogerían a las 8:00.
 

A la vuelta de Essaouira, nos fuimos al Palmeral de Marrakech

 

Nada más llegar de Essaouira nos dejaron en un lateral de la plaza y fuimos  flechados, a intentar conseguir un paseo en calesa hasta el Palmeral, por 150 dh, que es lo que nos había recomendado él guía pagar. Aquí empezó la odisea de tener 80.000 tíos detrás de nosotros, intentando colarnos el paseo por 400 dh. 

Después de un rato tanteando la técnica del regateo, lo máximo que conseguimos, fue dejarlo en 200dh y con un buen par les dijimos que no nos interesaba y nos piramos y por un taxi. Aquí enseguida negociamos el precio y el taxista nos llevó al palmeral.

Que agotador es esto del regateo, reconozco que no es para mí.
 
El Palmeral de Marrakech tiene más de 100.000 palmeras y fue plantado durante la dinastía almorávide, en un terreno de más de 13.000 hectáreas.
Actualmente el palmeral está considerado una zona de lujo y es el centro de un gran plan urbanístico que incluye residencias, hoteles y campos de golf. Por ahora, el palmeral sigue conservando un aire místico y la invasión no resulta muy perceptible.
 
Seguimos haciendo el recorrido por todo el Palmeral y viendo los hotelazos que se gastan por aquella zona.
 
Aquí nos despedimos de nuestros compis de excursiones y cada uno nos fuimos a nuestro riad a dejar los trastitos. Dejamos los trastitos y salimos a cenar por la plaza y a verla por última vez iluminada de noche.
 
Como habíamos quedado bastante hartos de nuestras experiencia con la comida en Essaouira, ese día cenamos en un italiano que está al lado del Café de Francia. Pedimos una ensalada, dos pizzas y agua y pagamos la cena a precio europeo pero no nos importaba.
 
Dimos una vuelta por la plaza y nos fuimos a dormir.
 

¡Marrakech cultural!

 
Hoy nos despertábamos y empezábamos nuestro último día en Marrakech.
 
La señora del riad nos puso el desayuno enseguida, nos lo zampamos y empezamos a recoger la maleta para dejarla preparada para la vuelta.

Nos permitieron dejar la maleta en el riad hasta que fuera la hora de marcharnos y cómo nuestro avión salía a las 15:15 horas, nos daba tiempo a hacer las visitas culturales que nos quedaban por ver en Marrakech.

Salimos del riad a las 9 en punto y fuimos directos a la avenida, dispuestos a coger un taxi que nos llevará a los Jardines Majorelle.
 
Cogimos el primer taxi que paramos porque afortunadamente llevaba taxímetro y nos dejo en la puerta de los Jardines Majorelle por el módico precio de 13dh. La entrada sólo a los jardines cuesta 40dh. También se puede comprar la entrada al museo pero nosotros por tiempo y por interés, sólo compramos la entrada a los jardines.
 
 
Jacques Majorelle nace en 1886 en Nancy (Francia). En 1919 se instala en Marrakech para continuar su carrera de pintor, donde adquiere un terreno que se va a convertir en el jardín Majorelle. Desde 1947, abre las puertas de su jardín al público. A raíz de un accidente de coche, vuelve a Francia, donde muere en 1962. en 1980 Pierre Bergé e Yves Saint Laurent recompran el jardín y lo restauran.

Los contrastes, los colores, los juegos de luz parecen salir de una de las fotos de Jacques Majorelle. Fue uno de los coleccionistas más importantes de las plantas de su época, y esto es en este espíritu que se agranda día a día la flore del jardín. Las plantas de los cinco continentes están expuestas en un marco encantador. Esto hizo que el taller de Jacques Majorelle, lugar de inspiración y de la contemplación, sea hoy un refugio de la magnífica colección de arte islámico de Pierre Bergé e Yves Saint Laurent. La originalidad de este lugar radica en la combinación de una exuberante vegetación y los elementos arquitectónicos, aliando estética la marroquí y el poder del azul Majorelle participa en la impresión de frescura y de quietud.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Nada más entrar a los jardines empiezas a ver una exuberante vegetación y sinceramente, me encantaron. Los jardines tienen unos rincones muy bonitos y no podíamos parar de hacer fotos.
 
 
 
Después de acabar la visita de los Jardines Majorelle, nos fuimos a la avenida a coger otro taxi para que nos llevara al Palacio Bahía. Aquí empezó la odisea del regateo, porque nos llegaron a pedir hasta 40dh por persona. Paramos a varios taxis y curiosamente, ninguno llevaba el taxímetro puesto y claro nos pedían lo que les daba la gana. Al final conseguimos que uno de ellos nos llevara al palacio por 20dh en total y teniendo en cuenta lo que nos pedían y que el palacio estaba a más distancia que el anterior trayecto, nos subimos con este.
Fue construido a finales del siglo XIX, con el objetivo de ser el palacio más impresionante de todos los tiempos. La construcción del palacio, llevó más de una década y fue llevada a cabo por el gran visir del sultán Abdelaziz, Si Moussa. A finales del siglo XIX quedó en manos de Abu Bou Ahmed, un esclavo negro que llegó a ser visir. Éste ayudó a llevar al palacio a su máxima expresión.

En las 8 hectáreas de extensión que tiene el palacio se ubican 150 habitaciones que dan a diversos patios y jardines. La parte más interesante del Palacio Bahía, es el harén de las 4 esposas y las 24 concubinas de Abu Bou Ahmed.

La entrada nos costó 10 dh por persona y personalmente recomiendo mucho esta visita porque se puede ver un ejemplo de arquitectura musulmana.
 
 
Cada una de las estancias del palacio es preciosa y parece de cuento.
 
 
No sé si fue por casualidad, pero cuando salíamos del palacio, entraba una marabunta de turistas preparados para invadir aún más el palacio. Qué suerte haber llegado antes y haberlo podido ver con más tranquilidad.
 
Decidimos hacer el recorrido para visitar las Tumbas Saadíes andando y dejamos los taxis a un lado. Hacia un día muy soleado y las imágenes que veíamos era preciosas.
 
Llegamos a las Tumbas Saadíes y nos pasó lo mismo que en el palacio. Había gente pero entramos sin hacer cola. En cambio, cuando salimos de la tumbas la cola para entrar ya era larga. 
 
 
 

Las Tumbas Saadíes son uno de los lugares más visitados de Marrakech. Fueron abiertas al público en 1917, año en que fueron descubiertas. Estas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo.

En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí.

El edificio más importante de las Tumbas Saadíes es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur (el creador) y su familia. El mausoleo consta de 3 habitaciones, siendo la más conocida la de las doce columnas, en la que están enterrados sus hijos.
 
La entrada de las tumbas nos costó también 10 dh por persona y merece la pena la visita por el precio aunque no sea de las mejores. Las tumbas están abiertas hasta el mediodía.
 
Cuando acabamos de hacer la visita de las tumbas nos fuimos hacia el riad, pasando por la puerta de Bag Agnou y el pasaje que hay a continuación. Llegamos al riad, cogimos las maletasy nos fuimos hacia la parada del autobús del aeropuerto.
 
Estuvimos esperando al autobús unos 20 minutos y luego en otros 20 o 30 minutos llegamos al aeropuerto de Marrakech- Menara. Cuando llegamos todo estaba lleno de policías y soldados porque había una pequeña manifestación en la puerta y el Rey de Marruecos salía del aeropuerto en breves minutos.
 
Entramos al aeropuerto y cambiamos los últimos dírhams que nos habían sobrado, volvimos a rellenar el dichoso papelito para poder salir del país y nos fuimos a esperar a que saliera nuestro vuelo.
 
El vuelo salió con unos 40 minutos de retraso y en una hora y media estábamos otra vez en el aeropuerto de Alicante. 
 

Instagram @irenillanonstop

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