Varsovia

Hoy nos tocaba dejar las llaves del apartamento en la oficina prontito, e ir a la estación de Cracovia, a coger el tren para Varsovia.
 
Nuestro tren lo habíamos comprado el día anterior por la tarde y nos costaba 25 euros por persona la ida (solo). Salía a las 10:14 y era un Intercity. Esperamos sentadas a que pusieran el andén desde donde salía y cuando vimos cual era, allá que nos fuimos.
 
El problema fue que cuando llegamos al tren nosotras teníamos el vagón 15 y allí todos tenían el número 2, así que ni Z***A de cómo lo podíamos encontrar….y justo en ese momento, zas!!, llega un hombre dispuesto a ayudarnos a encontrar nuestro vagón y allá que coge una de nuestra maletongas (en concreto la más grande), me pide que le enseñe los billetes y empieza a decirme en polski, que ese vagón no era que le sigamos y no sé que más, porque yo solo le entendía por los gestos que hacía y nos vamos con él a la otra punta del tren.
 

Por fin, consigue encontrar el vagón y nos señala nuestros asientos y nos sube las maletas a la bandeja de arriba (menos mal, porque a mí me costaba hasta subirla por los escalones). Nos pregunta que si somos italianas y le digo que no, que somos “made in Spain” y empieza a darle patadas a un balón imaginario y a felicitarme por el juego de la roja. Total, le doy propina al hombre por ayudarnos porque se nota que se dedica a eso y las gracias aunque al principio ni él mismo se encontrara en la estación. Muy simpático y gracias a él estábamos sentadas donde tocaba. 

En menos de tres horas estábamos en la Estación Central de Varsovia y habíamos almorzado un zumo con dos galletas, por cortesía de la compañía de trenes polacos. Compramos nuestros billetes de vuelta nada más llegar y cogimos el camino a nuestro hotel en Varsovia, sin saber que nos esperaba un camino de 20 minutos bajo un sol abrasador cargando con una tonelada de maletas, jajaja!!! Ahora me río, pero en ese momento solo quería meterme en una piscina de hielo aunque fuera, para refrescarme.

Por fin llegamos a nuestro hotel elegido en Varsovia y donde íbamos a estar dos noches. Fue el Premiere Classe Varsovia, por un módico precio de 198 pnl. La habitación era minúscula y el baño igual, pero total por el precio y por el tiempo que íbamos a estar, ¿que más podíamos pedir?.

Dejamos nuestras cosas, nos volvimos a duchar y salimos rumbo a la estación central. Llegamos allí, volvimos a cambiar dinero en un kantor y comimos en un puesto que hay en el pasaje subterráneo para cruzar la avenida Juan Pablo II.

La Oficina de Información Turística la podéis encontrar (una de ellas) en la estación central.
Central Railway Station, Aleje Jerozolimskie 54
Página web: http://www.warsawtour.pl/

De ahí nos fuimos a visitar el Palacio de Cultura y Ciencia de la ciudad de Varsovia. Los habitantes de Varsovia, no están muy contentos con esta construcción que Stalin regaló a la ciudad y recuerda a la época socialista. Durante años, fue el edificio más alto y competía con los rascacielos de Manhattan, pero opiniones a parte, si subes a su 30ª planta, tienes las mejores vistas de la ciudad. 

Ulica Emilii Plater  
Página web: www.pkin.pl/
Horario: Todos los días de 09.00 a 18.00.
Hay que pagar entrada para visitar el mirador y cuesta 20zl por persona.

 

La verdad es que son las mejores vistas de la ciudad, pero la entrada me pareció bastante cara teniendo en cuenta otras entradas de museos en el país. 

Salimos del Palacio de Cultura y Ciencia y aunque nuestra idea era coger el metro, nos fuimos andando por Aleje Jerozolimskie, hasta llegar a Ulica Nowy Swiat.
 
Esta es la calle donde comienza la ruta real de Varsovia y en esta calle están muchos de los monumentosimportantes de la ciudad.Es una calle preciosa con las flores, el color de las casas y desde ella, en línea recta llegas a la Plaza de la ciudadvieja, así que seguimos nuestra particular ruta real, no sin antes pararnos en una de las terrazas de esta calle a reponer fuerzas con unhelado.Intentamos tomarnos algo en la terraza del famoso Café Blicke, que es el más antiguo de la ciudad,pero tardaban mucho en servirte y los helados los servían en otro mostrador para llevar y nosotras queríamos sentarnos a piponear un rato y disfrutar del ambiente callejero “sentadas”.Así que después de estar esperando un buen rato, nos levantamos y nos fuimos a sentarnos a la heladería que había justo al lado y nos tomamos un buen helado.
 
 

Después de nuestro “kit-kat”, seguimos por la ruta real, donde pasamos por el Museo de Chopin, que estuvo en Mallorca en el Monasterio de Valldemossa y donde pude ver su celda esta semana santa pasada que fuimos.

Siguiendo por la misma calle, nos encontramos con la Iglesia de la Santa Cruz, que es donde comienza la verdadera ruta real. Dentro de ella, se encuentra el corazón de Federico Chopin, que lo trajo su hermana desde París, por deseo del compositor, aunque él se encuentra enterrado en el cementerio de Père-Lachaise de Paris.

 
En esta calle, podemos ver la Universidad de Varsovia y la Academia Polaca de Ciencias. Justo en este momento, nos topamos con una manifestación pacifista y una chica le dio por cruzar la calle, justo cuando pasaba un tío, con una bici folladísimo y se chocó contra ella. La pobre se rebozó por el suelo y se hizo heridas por la espalda y la cabeza y encima el tío de la bici se reía y le guiñaba el ojo a una de las amigas. Coincidencias porque el grupo de chicas eran españolas y se quedaron esperando a que llegara la ambulancia y la policía se quedó multando al de la bici, pobrecilla, menudo golpe se llevó!!!
 
Nosotras seguimos al rato con nuestra ruta, hasta que llegamos a la Plaza del Castillo, donde vimos la Columna de Segismundo y el Castillo Real.
 
 
Como ya era tarde, decimos dejar la ruta por este día y nos fuimos andando (aún nos quedaba un rato y yo llevaba los pies destrozados de las sandalias), hasta la parada del metro Ratuz-Arsenal y de ahí, cogerlo hasta Centrum para que nos dejara cerca de la estación del Palacio de Cultura y Ciencia, e ir andando a nuestro hotel.
Nuestro hotel, era un complejo de dos hoteles juntos, con dos restaurantes y por estar alojados en él, nos daban descuentos del 15% para cenar en el restaurante del otro hotel, así que decidimos cenar las dos noches en el restaurante del hotel. La primera noche cenamos un risotto con verduras (buenísimo) y helado de yogur de frambuesa y chocolate caliente de postre (espectacular), por unos 18 euros las dos al cambio.
 

Segundo día en Varsovia

 

Este día nos levantamos más tarde que nunca porque nos dormimos, pero tampoco era muy tarde cuando salimos del hotel. El problema vino que cuando llegamos a la estación central para cambiar unos cuantos zlotys. Me había dejado el dinero en la maleta, así que otra vez para el hotel, uff!!! y no estaba lejos, pero tampoco estaba cerca y el calor que nos hizo los días en Varsovia era insoportable. 

Total, llegamos, cogí el dinero y otra vez camino de vuelta al metro. Llegamos al metro e hicimos el mismo trayecto que el día anterior pero en sentido inverso. A los pocos minutos estábamos ya en Al. Solidarnosci y pusimos rumbo de nuevo hacia la Plaza del Castillo.

Llegamos y fuimos a entrar al castillo que este día era gratis entrar. El recorrido para verlo es muy corto, porque no se pueden ver tantas estancias como en palacios o castillos de otras ciudades pero merece la pena.

El castillo se reconstruyó de nuevo entre los años 1971 y 1984 aunque algunos elementos y muebles se pudieron rescatar de sus ruinas. Tienes vistas al río Vístula y fue la residencia de los reyes polacos de comienzos del siglo XVII hasta finales del siglo XVIII.

 

Cuando salimos del castillo, nos fuimos a ver la Plaza del Mercado y os digo que es preciosa y está llena de restaurantes para poder comer.

 

Cerquita de la plaza está la Catedral de San Juan que es la iglesia más antigua de Varsovia. También destruida en la 2ª GM y fue donde coronaron al último rey polaco (Estanislao II) y del juramento del parlamento polaco tras la constitución de 1791.Justo detrás de la Catedral se encuentra la campana para pedir deseos.

Justo en el momento en el que entramos para verla, no pudimos quedarnos mucho tiempo porque estaban celebrando una misa a un difunto y salimos enseguida que nos dimos cuenta.

En este momento, nuestras barrigas ya pedían comida y fuimos a darnos un descanso comiendo en un restaurante que hay en un lateral del Castillo Real. Nos comimos un buen plato de pierogi y una ensalada con todas las cosas que quisieras ponerle por unos 13 euros las dos.

Hidratadas por el agua, fresquitas con el aire y con los pies descansados, nos fuimos directas a ver la Nove Miasto, pasando por la Barbacana, que es la puerta de entrada a la ciudad vieja.

Varsovia conserva una buena parte de sus murallas y también fue reconstituida tras la 2ªGM. También ha sido declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Nada más pasar la Barbacana, te encuentras en Ulica Freta y es en esta calle, donde puedes ver la casa donde nació Marie Curie.Era polaca y se tuvo que ir a parís para poder acceder a una educación superior porque en su país las mujeres no podían. Ahora ya sabéis el porqué del nombre del polonio radioactivo, no? Hay un museo dedicado a ella y a la radioactividad, causa por la que murió.

Si sigues por Ulica Freta, te topas con la Rynek Nowego Miasta, que es la plaza de la ciudad nueva.

Cuando llegamos, había un mercadillo y dimos una vuelta para ver los puestecitos, aunque no había gran cosa, así que pillamos una calle perpendicular, para ver el río Vístula desde la ciudad y lo vimos, aunque no se veía gran cosa desde la calle que cogimos, jajaja! Nos equivocamos de elección.

Lo ideal habría sido hacer un crucero por el río pero en solo dos días que estábamos en la ciudad, no nos daba para tanto. 

Después de dar una vueltecilla por las calles de la ciudad nueva, nos fuimos hasta Plac Krasinskich, que es donde está el monumento a levantamiento de Varsovia y a todos los hombres que ayudaron a reconstruir la ciudad tras la 2ª GM.

 

Eran ya las cinco de la tarde y teníamos que hacer una elección porque nos quedaban dos cosas por ver y solo podríamos ver una. El Guetto judío de Varsovia y el parque Lazienski. Decidimos ir a ver el guetto porque nos pillaba de camino al hotel y en cambio, para ir a ver el parque teníamos que coger transporte y perderíamos más tiempo. Hoy teníamos que estar en el hotel antes de las 20:30 porque era la final de la copa del Mundo entre España y Holanda!!!!!

Así que cogimos el metro hasta Swietokrzyska y de ahí nos fuimos andando hasta Ulica Prozna, que es la única calle que conserva los edificios conforme estaban en el guetto, que el gobierno nazi decretó, en octubre de 1940. Las películas de El Pianista o la Lista de Shindler, se basan en lo sucedido en esta área durante la 2ª GM. Antes de la II Guerra Mundial, Varsovia tenía  tras Nueva York, la mayor comunidad judía del mundo.

Los centros de información turística, ofrecen un folleto llamado “Varsovia judía”, que indica los puntos de interés judíos. Destacan los siguientes lugares: la sinagoga Nozyk, que fue la única sinagoga que siguió en pie tras la guerra, en parte porque los nazis la utilizaban como almacén; el Instituto Histórico Judío, que incluye exposiciones de arte y un fondo fotográfico y bibliográfico; el cementerio judío, fundado en 1806 y que todavía se utiliza hoy en día.

Tras esto dábamos por finalizado nuestra visita a Varsovia y nos íbamos al hotel para empezar el pre-partido.

Antes de ver el partido, cenamos de nuevo en el restaurante del hotel. Hoy tocaba buffet libre y cogimos un poquito de todo para poder probarlo. Nos costó unos 19 euros las dos, tampoco era caro y nos fuimos a ver el partido. 

Instagram @irenillanonstop

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